Donaciones

La Congregación Salesiana en el mundo

En todo el mundo, numerosas entidades salesianas recaudan fondos para proyectos concretos y actividades educativas en favor de los muchachos. Sin embargo, no todas logran conseguir los fondos necesarios para sus iniciativas: las obras que se desarrollan en los países económicamente más frágiles parten a menudo en desventaja, y precisamente allí donde la necesidad es más grave, la capacidad de recaudación es más débil. A esto se suman las numerosas emergencias que afligen continuamente al mundo —pobreza extrema, hambrunas, epidemias, desastres naturales (terremotos, aluviones, inundaciones), conflictos armados—, situaciones que ponen en peligro no solo la educación de los muchachos, sino su propia vida.

En estas circunstancias, desde todos los rincones del mundo salesiano la mirada se dirige con esperanza al Rector Mayor, padre y centro de unidad de la Familia Salesiana, para que acuda en ayuda de quien no puede salir adelante solo. Estas donaciones están destinadas a responder a esos casos difíciles y a esas urgencias que nunca faltan. Un instrumento ágil, dispuesto a intervenir allí donde la necesidad es más aguda y donde los recursos locales no bastan.

Las razones que sostienen esta propuesta son profundamente salesianas.
Ante todo, es la lógica misma de la familia. Una familia no deja atrás a sus miembros más débiles: quien tiene más sostiene a quien tiene menos, porque la caridad —decía Don Bosco— no conoce diversidad de razas ni distancia de lugares.

En segundo lugar, es la opción preferencial por los más pobres. Don Bosco reservaba los puestos de sus casas a los huérfanos y a los muchachos totalmente pobres y abandonados. Un fondo es la forma actual de aquella misma predilección: ir hacia quien nadie más alcanza, allí donde la pobreza quita incluso el pan y la seguridad de la vida.

En tercer lugar, es la urgencia. Las emergencias no esperan los largos plazos de la recaudación de fondos. Don Bosco advertía que no dejáramos para mañana el bien que podemos hacer hoy, porque tal vez mañana ya no haya tiempo. Disponer de un fondo ya preparado significa poder responder cuando cada hora cuenta.

Está, por último, la motivación más alta, que atraviesa toda la vida de nuestro Padre. A esta tarea Don Bosco dedicó gran parte de su existencia: asegurar el “pan” a sus pobres muchachos, sacrificando tiempo y salud, mendigando de puerta en puerta, recordando a todos que no somos dueños de lo que poseemos, sino solo administradores, y que de esta tierra no nos llevaremos nada salvo los actos de caridad realizados durante la vida, que permanecen para siempre. Por eso le gustaba repetir a los bienhechores que la limosna es una deuda de caridad.

Cada contribución, grande o pequeña, puede convertirse en un acto concreto de caridad salesiana que permite continuar hoy la obra de Don Bosco. Allí donde un muchacho corre el riesgo de ser olvidado, puede llegar una mano amiga. Allí donde una obra educativa corre el riesgo de detenerse, puede volver a la vida. Allí donde la vida está amenazada, la generosidad puede salvarla.

 

Las donaciones son recogidas por el Istituto Salesiano per le Missioni
Via Maria Ausiliatrice, 32
10152 Torino, Italia
Tel.: +(39) 011 5224248
Correo electrónico: istitutomissioni@sdb.org
C.F.: 00155220494

Istituto Salesiano per le Missioni
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BIC: BCITITMM

El mismo Instituto acepta también legados y herencias.